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¿Que es una Constelación Familiar?

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¿QUÉ ES UNA CONSTELACIÓN FAMILIAR?

Básicamente, una Constelación Familiar es una representación de un hecho o de una situación mediante símbolos o mediante personas. Se pueden utilizar símbolos, como muñecos o fichas, o con representantes humanos reales que ocupan los lugares de las personas o de las cosas o entidades que están relacionadas con la persona que investiga en una Constelación Familiar.

Se puede hacer una constelación con varias o con muchas personas en un local adecuado, suficientemente grande como para que permita que se forme un corro de sillas alrededor de un círculo o cuadrado libre. También se puede hacer en locales que tengan un escenario amplio. El número de personas necesario para realizar varias constelaciones puede oscilar, pero es recomendable que no haya menos de 15 o 20 personas.

Cuando la constelación se hace con suficientes personas, habitualmente se coloca a la que quiere hacer la constelación al lado del terapeuta, facilitador o la persona que hace de coordinadora y le expone brevemente cuál es su problema y lo que quiere representar. El terapeuta o facilitador recibe la información que se le ofrece, selecciona lo más relevante de lo expresado por la persona y a partir de esa información elige a los representantes necesarios o le pide a la solicitante que los elija ella.

Los individuos que salen a representar normalmente no saben nada de la persona que consulta o la conocen en algunas facetas superficiales de su vida, pero una vez que son elegidas y salen a representar a alguien o a algo se ven sorprendentemente absorbidos por la naturaleza de lo que representan y actúan en consecuencia. Cada uno de ellos es colocado en la escena según la persona o el que dirige consideren que es lo más adecuado.

Lo representado puede ser una persona, un colectivo, un objeto o algo más abstracto. Si es una persona, se puede representar al padre, a la madre, a un hijo, a un hermano, a la abuela, etc. de acuerdo con lo expresado por quien consulta. El colectivo puede ser, por ejemplo, toda una familia, los compañeros de trabajo o el grupo de amigos. Los objetos suelen tener un significado especial para la persona, como su casa, o el lugar de trabajo. La representación de cosas abstractas sirve para identificarlos con algo como la mala suerte, el enfado, un país, el miedo, etc.

Una vez que los representantes están en su sitio, el que consulta se coloca de nuevo al lado del terapeuta y en silencio se espera a que las personas elegidas se expresen a través de lo que percibe su aspecto intuitivo, bien moviéndose o con gestos de la cara o expresiones del cuerpo; a veces se producen sonidos, como risas, gemidos o gritos, pero no debe haber conversaciones para evitar que entre en acción el aspecto mental, pues perturbaría de forma significativa la información que percibe el intuitivo. Las personas que observan están también en silencio viendo el desarrollo de lo que se representa.

Puede que no ocurra nada durante un cierto tiempo, lo que hace necesario la observación con paciencia de la escena. Poco a poco los representantes reciben información a través de su aspecto intuitivo sobre el personaje o lo que representan y se sienten impulsados a expresarse a través de movimientos, acciones y otras expresiones. Los movimientos, los cambios, los gestos, las posturas y un largo etcétera de detalles son significativos, tanto para la persona que consulta como para los que observan. Se sigue la evolución hasta que todo queda estático o el terapeuta o el que consulta consideren que ya se ha conseguido la información necesaria.

Se puede hacer un pequeño análisis en directo de lo que se ha visto, incluso con algunas explicaciones sencillas o dejar que los representantes vayan a sus sillas sin más. También es posible pedir a la persona que ha visto el problema que coloque a los representantes de manera que ofrezcan una solución al problema expuesto, válida a su entender según lo observado y siempre que ésta sea posible, para aportar información que le pueda ser útil tanto al sistema consciente como al inconsciente.

Los comentarios o preguntas después de la constelación pueden ofrecer cierta claridad a los que observan, pero pueden sacar a la persona que consulta de su estado de percepción intuitiva y meterla en un estado de análisis mental, lo que daría una imagen mental y no la percepción del hecho en su naturaleza íntima. Por ello, muchos terapeutas dejan los resultados de la constelación ahí para que la persona procese los datos en su interior y posteriormente pueda consultar con su terapeuta sus conclusiones. Otros dejan que surjan preguntas y se intentan contestar mientras no se altere el proceso de percepción intuitiva de la persona.

No se recomienda repetir una y otra vez las mismas representaciones de los conflictos, ya que, aunque pudieran dar nuevas imágenes o enfoques del problema, podrían también generar confusión a la persona que consulta favoreciendo el análisis mental en lugar de la integración de lo percibido. Pero sí que se puede seguir investigando algo nuevo a partir de lo que ya se ha descubierto durante el transcurso de una constelación anterior.

El otro método de hacer constelaciones es con símbolos. Pueden ser poco realistas, como fichas, trozos de papel, piedras o bolígrafos o, más de acuerdo con lo que se representa, como muñecos o figuras de animales. Éstos son colocados por la persona que consulta, guiada por el terapeuta, de la forma cómo ella los percibe según el problema que se consulta o se quiere representar. Una vez colocados en su sitio, se hace un análisis de lo que se ve y posteriormente se pueden ir cambiando los objetos de sitio para ver las reacciones o sentimientos que despiertan en la persona. Al final del proceso se observa la imagen que se ha formado para sacar conclusiones o también se pueden buscar soluciones a lo representado colocando los objetos de manera que ofrezcan una posible solución al problema.

Las personas que dirigen este tipo de trabajo deben tener suficiente experiencia en el desarrollo de las Constelaciones Familiares o en el manejo habitual de pacientes para poder ayudar mejor a la persona y evitar interpretaciones artificiales sobre los hechos que se observan. Por eso, es recomendable que estas personas sean médicos, psicólogos o terapeutas formados en este método.

A pesar de la experiencia que pueda tener un terapeuta en la gestión de conflictos o de otros problemas, puede que algunas constelaciones no puedan llevarse a cabo o no se encuentre una respuesta o solución adecuada a lo que se pregunta. Esto puede ser así por la confluencia en los conflictos de múltiples factores y variables, pero hay que aceptar que no todos los conflictos se puedan resolver con este método, pero sí que se pueda aportar una imagen del problema para que pueda ser encauzarlo hacia una solución utilizando otro método terapéutico.

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