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Las líneas materna y paterna

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LAS LÍNEAS MATERNA Y PATERNA

Cuando un hombre y una mujer se unen, forman una pareja y tienen hijos, establecen una línea de parentesco paterna y otra materna que corresponden a familias diferentes, pero que se unen a través de los hijos y de los nietos.

Ese hombre y esa mujer aportan a la pareja y a su descendencia sus herencias caracteriales, los conflictos familiares de cada una y las formas de ser que han adquirido dentro de sus familias de origen, por lo que tienen que hacer el esfuerzo de compenetrarse a pesar de sus diferencias para poder mantener la relación estable a lo largo del tiempo y poder sacar adelante a los hijos. Al principio de la relación este esfuerzo suele ser compensado por el lazo de atracción amorosa, por la fuerza que genera la nueva unión, la novedad que los anima a seguir experimentando o cualquier otro tipo de lazos temporales. Posteriormente, se van estableciendo lazos de amistad, de experiencia y de sangre que hacen que los vínculos establecidos inicialmente en la primera etapa sean menos importantes en el transcurso de una relación larga.

Cada familia trata de encajar a estos nuevos miembros adquiridos en la familia de origen pero como personas externas que empiezan su andadura en la familia común; normalmente entran con un rango inferior al que tenían en la suya de origen y van subiendo o bajando en la escala de valoración según la experiencia de la convivencia, su comportamiento en el núcleo familiar adquirido y la aportación de nuevos miembros ya comunes a las dos familias, los hijos. La persona que llega de fuera adquiere normalmente el rango o situación familiar que tenía el miembro que le ha traído a esa familia.

Este hecho condiciona las diferentes formas trato y acogida que puede recibir, por ejemplo, por parte del suegro, la suegra o los cuñados, una persona que se incorpora al núcleo familiar, a veces bastante frío o incluso de rechazo o con agresividad manifiesta. Los primeros momentos del encuentro y los posteriores de convivencia familiar pueden crear un conflicto abierto o uno que quede latente y que puede generar situaciones de estrés familiar en algún momento futuro. Las fricciones tienden a esconderse si hay interés en que la pareja continúe unida y dentro de la familia o pueden acabar apareciendo en forma de enfrentamientos directos o encubiertos.

Estas tensiones ponen a prueba a cada uno de los miembros de la pareja, que pueden quedar atrapados entre dos mundos emocionales de fuerza similar: el de la familia original y el de la familia adquirida. No es de extrañar que surjan críticas de un miembro de la pareja sobre el trato recibido por parte de "tu padre, tu madre o tu hermano" y que acaben finalmente en enfrentamientos o discusiones entre los miembros de la pareja que la van a someter a gran tensión y a pruebas que pueden marcar su supervivencia o la ruptura.

En general, son más intensas las tensiones generadas entre miembros adquiridos que sean del mismo sexo, es decir, entre el yerno y el suegro o entre la nuera y la suegra. Pero también pueden generar tensiones importantes la relación entre el yerno y la suegra o la nuera y el suegro, y en todos estos casos siempre queda el otro miembro de la pareja en medio del conflicto.

No es de extrañar que dos personas que se han criado en familias diferentes, con códigos morales dispares, tendencias diferentes u opuestas y otros factores como la cultura, la religión o la raza, puedan aportar diferencias que lleguen a resultar insalvables para el buen desarrollo de una pareja. Sólo la fuerza de atracción y el amor entre los miembros de la pareja puede hacer que se superen con cierto éxito esas diferencias.

Por eso, la línea paterna y la línea materna representan uno de los escollos más difíciles de superar y una de las pruebas de fuego en la supervivencia de la pareja. Pero es así y tiene que ser así. Buscamos a personas diferentes a nosotros para formar parejas pero queremos que nos complementen en aquellas tendencias en las que nosotros no nos hemos desarrollado o no hemos aprendido y por eso nos atraen. Además, existe el natural poder de atracción entre Yin y Yang, masculino y femenino para que la especie siga adelante.

Casi todos los factores que hacen que dos personas se atraigan y formen una pareja tienen que ver con aspectos de tipo inconsciente o semiconsciente de la persona o del ámbito familiar, por eso es tan difícil de explicar las razones por las que nos sentimos atraídos por una persona con la que luego formaremos una pareja. Esa fuerza de atracción es la que ayuda a poder superar las barreras o diferencias entre los miembros de una pareja.

Una vez que la pareja se consolida y supera las diferencias entre las líneas familiares materna y paterna de ambos miembros, se sienta un precedente y progresivamente se puede ir aceptando e incorporando al nuevo miembro y al cambio que trae consigo, viviéndolo como una nueva peculiaridad de la familia, pero también puede ser rechazado y generar un comportamiento de evitación en el grupo familiar y en las siguientes generaciones, añadiendo así un nuevo código de conducta familiar.

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