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Las relaciones de parentesco

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LAS RELACIONES DE PARENTESCO

Todos los miembros de una familia tienen una manera de describirlos en todas las culturas e idiomas. Con frecuencia se les asignan nombres que tienen un sonido cariñoso, como papá o mamá, aunque si nos referimos a estas mismas personas de forma más seria o formal las palabras serán padre o madre. Para otras personas se pueden utilizar letras de tono fuerte para expresar los sentimientos hacia ese miembro de la familia, como el de “suegRRRa” o el de “yeRRRno”.

En algunos idiomas, como el inglés, no hay un nombre concreto para el miembro sino una descripción de cómo se ha producido esa entrada en la familia, como “father in law”, es decir, “padre por ley”, para designar al suegro y que indica que esa persona ocupa un lugar adquirido por la legalidad de un matrimonio y no por los lazos directos de sangre. En otros idiomas se describe a la persona como ”el padre de mi abuelo” en lugar de “mi bisabuelo” que deja ver una distancia en la relación directa con esa persona en vez de una cercanía afectiva.

En el idioma español se suelen describir muchas de las relaciones según provengan del lado materno o paterno, como abuelo materno y se complica un poco más cuando queremos describir el lugar que ocupan algunos miembros como el padre de la madre de la madre, es decir, el bisabuelo materno materno, lo que nos provoca una cierta dificultad para situarlo adecuadamente en nuestro pensamiento, algo que resulta más fácil si lo vemos en su lugar en el árbol genealógico.

En otros casos, la terminación “-astro” o “-astra” indican la relación distante, previsiblemente problemática o tortuosa que va a haber con ese miembro de la familia, como padrastro, madrastra, hijastro o hermanastra. Cuando los lazos afectivos entre este tipo de miembros se estrechan, se tiende a quitar esa terminación y denominarlos con la palabra directa y más afectiva, por ejemplo al sustituir la palabra hermanastra por hermana cuando queremos expresar la cercanía y aceptación que tenemos hacia ella, evitando también la sensación desagradable que podemos provocar en la persona si no le gusta esa denominación.

A veces se necesita precisar cuál es el tipo de relación con alguna otra palabra que lo haga entender mejor, como padre biológico para indicar que la mitad de la genética la aportó ese hombre, pero luego no se hizo cargo de sus funciones dentro de la pareja o la abandonó. También se puede utilizar ese término con los hijos adoptados, asumiendo que ese niño o niña nacieron de una relación que luego no fue la que se ocupó de la crianza y educación.

En estos casos de adopción, la familia que la realiza y acoge al niño tiende a denominarle con términos directos como hijo o nieto, en vez de con palabras que reflejen el hecho de que viene de otros padres, como hijo adoptado. Esto, sin embargo, puede ser muy evidente a la vista cuando unos padres han adoptado a un niño de otra raza o color pero que no quieren que haya una sensación de no aceptación por su parte si se le designa con otros términos.

Aunque las palabras parecen no tener inicialmente una carga emocional en sí mismas, vemos que las que se utilizan para designar a los miembros de una familia tienden a estar muy relacionadas con la carga emocional que va asociada al lugar que ocupan sus miembros.

A continuación, se muestra la tabla de designación de los miembros de una familia y su descripción (Fig. 30). Estas siglas identifican de manera clara y eficaz a un miembro de la familia dentro de un AG, un GG o en los dibujos que representan una Constelación Familiar. Van siempre unidas a la figura que representa a ese miembro y se pueden colocar al lado o dentro de la forma geométrica, círculo o rectángulo, que le simboliza.

Fig. 30: Claves y terminología habitual para designar a los diferentes miembros de una familia.
 
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